Por Genaro Moreta Jr
Barahona.– Con presentaciones artísticas y culturales, el azul profundo del Larimar volvió a ocupar el centro de atención este 22 de noviembre, durante la celebración del Día Nacional del Larimar, fecha establecida por la Ley 17-18. Esta normativa promueve el valor de esta piedra semipreciosa, única en el mundo y exclusiva de la República Dominicana, con el propósito de impulsar su desarrollo y fortalecer su mercado tanto a nivel local como internacional.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, afirmó que el Distrito Municipal de Bahoruco es el corazón histórico del Larimar, un lugar donde no solo se celebra el Día Nacional de esta piedra preciosa, sino también un año de avances significativos, logros institucionales y una renovada identidad para la artesanía nacional.
“Este día, más que una simple conmemoración, es un reconocimiento a la identidad, al trabajo y a la esperanza de miles de familias que dependen del Larimar y que, durante décadas, han sostenido con esfuerzo un oficio único en el mundo. Porque el Larimar no solo es hermoso; es una historia de resiliencia”, expresó Santos.
De su lado, Francisco Alberto Gómez Feliz, presidente de la junta distrital, destacó durante su intervención que lo que inició como una piedra extraña se ha convertido en la principal fuente de ingreso para cientos de familias de este distrito y comunidades cercanas.
Recordó que en 2011 fue declarada piedra nacional, convirtiéndose en patrimonio cultural de los dominicanos, y que en 2018 se promulgó la ley que establece el 22 de noviembre como Día Nacional del Larimar.
En 2025, añadió, la piedra ha sido reconocida por una organización mundial como una gema representativa de la República Dominicana, un motivo de orgullo para mineros, artesanos y todos los habitantes de Bahoruco.
Asimismo, la reconocida barahonera Gisselle Mancebo, quien por más de 20 años se ha dedicado a la venta y comercialización del Larimar, resaltó el impacto nacional e internacional de este tesoro natural que nace en la zona sur del país.
“Soy barahonera de pura cepa; para mí, trabajar el Larimar es mi sueño hecho realidad. Nosotros convertimos esta piedra preciosa en arte y queremos que el sur resurja, que Bahoruco y Barahona sean pueblos visibles ante el mundo por este tesoro natural. Entendemos que los artesanos representan una cadena de gran valor, un regalo de Dios para todos los dominicanos”, expresó.
El impacto de la exploración del Larimar sostiene económicamente a unas 2,500 familias, con aproximadamente 1,000 mineros dedicados directamente a su extracción. Las comunidades vecinas dependen casi por completo de esta actividad, ya sea de manera directa o mediante servicios complementarios que fortalecen la economía local.
En cuanto a las exportaciones, Santos informó que se pasó de 95,480 libras autorizadas en 2024 a 291,340 libras en 2025. “Esto refleja mayor control, transparencia y formalización en la cadena de valor, y evidencia que los mercados internacionales en Asia, Europa y América reconocen cada vez más el valor de nuestra piedra nacional”.
En materia de formación, la Escuela Museo Taller del Larimar explicó que 28 mineros completaron una capacitación especializada en gestión de riesgos y rescate. “Hoy tenemos mineros más preparados, más seguros y más empoderados”, se destacó durante la actividad.
En el evento fueron reconocidos Luis Gabriel Medina, con 15 años como minero y supervisor; César Feliz, artesano con más de 30 años de experiencia; Emmanuel Gómez, con dos décadas de labor y líder de la brigada de respuesta a emergencias de la mina; además de la señora Yaquelin de Lima, embajadora de Canadá.
En el acto estuvieron presentes Yaquelin de Lima, embajadora de Canadá; Salvador Ramos, director de Onapi; Oneida Feliz Medina, gobernadora provincial de Barahona; cientos de munícipes de la localidad y zonas aledañas, así como diversas figuras del ámbito local y nacional.













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