Por Genaro Moreta Jr
Barahona, RD.-En el ejercicio del periodismo y la comunicación social, uno de los mayores desafíos surge cuando la información involucra a una persona cercana, ya sea un familiar, un amigo o un conocido. En esos momentos, la responsabilidad profesional se pone a prueba, pues el comunicador debe decidir entre el silencio por afecto personal o el compromiso con la verdad y el deber de informar a la sociedad.
La ética periodística establece que el comunicador debe actuar con objetividad, responsabilidad y apego a la veracidad de los hechos, sin importar quién sea el protagonista de la noticia. Esto, cuando un pariente cercano se ve involucrado en un hecho punible ante la ley, el dilema humano puede ser fuerte, pero el compromiso con la credibilidad del oficio exige actuar con transparencia y respeto a la información verificada.
El periodismo no puede construirse sobre el favoritismo ni sobre la ocultación de los hechos. La confianza del público se sostiene precisamente en la independencia del comunicador y en su capacidad de informar con equilibrio, incluso cuando la situación toca fibras personales. En ese sentido, la ética profesional se convierte en una brújula que orienta las decisiones difíciles.
Sin embargo, informar sobre un hecho que involucra a alguien cercano también exige prudencia, respeto al debido proceso y cuidado en el manejo de los datos. La responsabilidad no solo consiste en publicar, sino en hacerlo con rigor, evitando juicios anticipados y garantizando que la información presentada esté sustentada en fuentes confiables.
En estos casos, el comunicador debe recordar que la ley es igual para todos y que el derecho a la información forma parte de una sociedad democrática. Callar o manipular una noticia por vínculos personales puede poner en riesgo la credibilidad ganada durante años de trabajo y debilitar la confianza del público en los medios de comunicación.
Al final, la verdadera esencia del periodismo radica en servir a la verdad y a la sociedad. Mantener la ética, incluso cuando la noticia afecta a un ser querido, demuestra que la comunicación responsable está por encima de intereses personales y que el compromiso con la verdad sigue siendo el pilar fundamental del oficio periodístico.






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