Por Genaro Moreta Jr
Barahona.– La Plazoleta Duarte, cuya última remodelación tuvo un costo aproximado de diez millones de pesos con apenas a siete meses de su reapertura, hoy se encuentra sumergida en una profunda oscuridad.
Esta situación en la zona se debe a la total ausencia de lámparas para su debida iluminación, lo que constituye un bochorno para las autoridades responsables de su mantenimiento.
Un espacio concebido como área de recreación para los munícipes de este municipio se ha transformado en un peligro latente debido a la absoluta oscuridad que impera en horas de la noche, exponiendo a ciudadanos, jóvenes y familias enteras a situaciones de riesgo, mientras las autoridades municipales guardan un silencio que resulta vergonzoso.
La situación se torna aún más crítica en esta época festiva de fin de año, empañando por completo el espíritu navideño de la ciudad, al observarse uno de los lugares más utilizados por los ciudadanos en un estado de abandono que refleja descuido, indiferencia y una falta de compromiso alarmante por parte de quienes están llamados a velar por estos espacios públicos.
Al deterioro se suma el parque infantil que, tras tres años de haber sido remodelado, el actual alcalde, Míctor Fernández, mantiene cerrado tan emblemático espacio que hoy luce forrado de zinc en pleno centro del malecón, en la avenida Enriquillo, como una muestra palpable de la ineficiencia administrativa.
"Oscuridad arropa parque central"
En igual situación se encuentra el parque central del casco urbano, sumergido en una oscuridad que, con solo pasar y mirar, provoca temor, evidenciando el avanzado nivel de abandono en que se encuentra uno de los principales puntos de encuentro del municipio.
Sin una sola lámpara encendida y prácticamente arrabalizado por la presencia de indigentes, personas con problemas mentales, entre otros males sociales, así se presenta hoy el parque central de este municipio, proyectando una imagen deprimente y vergonzosa para una ciudad que merece mejores condiciones.
Tras múltiples denuncias en medios locales y reclamos de ciudadanos en redes sociales, el alcalde, con su ya cuestionado eslogan “Barahona se levanta”, solo ha colocado cuatro luces LED como intento de calmar las críticas y tapar la vergüenza de una gestión que, sin dudas, pasará a la historia de este pueblo como una de las más negligentes.
En tanto el casco urbano empresas privadas y otras instituciones iniciaron desde el mes de octubre la decoración de arbolitos y luces navideñas, la alcaldía apenas tiene un día que comenzó, de manera tímida y tardía, a lavar la cara al municipio, empujada únicamente por la presión social de los ciudadanos.











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